lunes, 17 de mayo de 2010

aliteración




El vino cargó sus venas y voló al balcón para romperse en cinco pedazos. Cuando P. le abrazó se volvió líquido y se escurrió entre los barrotes.

Hecho lágrima reverberaba en él el sonido del segundero. Y le dolía la cabeza y temblaba. Se obligó a anular latidos, sonidos, olores y luces. Se hizo concéntrico. Ponía tanto empeño en borrarlo todo que acabó por diluirse del todo. Y ese todo fundió a negro.

Cuando volvió a abrir los ojos estaba de pie en la cocina y se había rebanado un dedo con el mismo cuchillo que te hubiera clavado de aparecer delante. Crecer y jugársela o fluir con la corriente y desaparecer.

Sherezade, hay que pensar en frío. Y sí, disfrazarse de puntos suspensivos hasta que caiga el telón


Foto: la muñeca rota / Música: Iván Ferreiro / Luz: complicada / Olor: flores rotas

3 comentarios:

alZhu dijo...

Crecer y jugársela siempre. Aunque haya que clavar cuchíllos o sacártelos de las entrañas con determinación y sangre fría.

Qué bien leerte, verla, escucharle...

López dijo...

"...y se había rebanado un dedo con el mismo cuchillo que te hubiera clavado de aparecer delante".

+1

Me encanta esa frase.

Elena -sin h- dijo...

Madrid sigue sin dejarme pensar en frío aunque haya sido la b.s.o de la semana.
Yo, de momento, elijo fluir.